¿POR QUÉ EL DISEÑO WEB TRADICIONAL NO FUNCIONA?

En lo primero que debemos estar de acuerdo es en reconocer  que tu sitio web es el principal activo de marketing online. Con la importancia que tienen las tecnologías hoy en día y la inmensa penetración de móviles, es muy probable que el sitio web sea el primer lugar donde tus prospectos busquen información sobre tu producto o servicio. Más aún, cuando el equipo de ventas se retira a las 5pm o 6pm de  la oficina, tu sitio web sigue trabajando.

También recordemos que gran parte del proceso de investigación y venta se va produciendo mucho antes de hacer contacto directo con un agente. Nos gusta leer, comparar e indagar por nuestra propia cuenta y solo cuando nos sentimos listos, contactamos a la empresa. Es aquí donde radica  la importancia de que tu sitio web se convierta en el mejor vendedor que tienes, 24/7/365.

Teniendo esto claro,  analicemos los problemas y retos que ha estado presentando el diseño web tradicional y cómo podemos superarlo.

 

Problema 1: El diseñador toma las decisiones de forma aislada

El error más común que se suele cometer es escuchar a nuestros clientes sólo una vez. En un proceso de diseño tradicional, nos reunimos con el cliente el primer día, pasamos un brief a un diseñador y luego este se encierra en su burbuja y, aún con dudas, diseña vistas basadas en suposiciones y crea aquellas funcionalidades que entiende pueden ser convenientes. Una vez el diseñador termina, regresamos donde el cliente para que valide el trabajo.

Pero, ¿qué pasa si este diseño no es lo que se esperaba? Haber pasado rápidamente a una fase de diseño, sin previamente haber consensuado y definido claramente las expectativas de uso, con frecuencia termina provocando a plantear innumerables propuestas y la pérdida de tiempo valioso. Y todo pudo haberse invertido si tuviésemos en marcha un proceso de consulta y retroalimentación para entender  lo que el usuario a quien está dirigida la página,  realmente quería.

 

Problema 2: Muy pocas actualizaciones

En un proceso de  diseño web tradicional el objetivo es diseñar y desarrollar  un website  para ser lanzado, y luego esperar a “que haga su trabajo”. Se suele priorizar solamente la estética y pocas veces se piensa en establecer procesos de actualización periódica.

Con bastante frecuencia, un website pasa 4 – 5 años o más sin ser actualizado y pocas veces – por no decir nunca – se regresa a medir si se está obteniendo los resultados deseados. El problema es que el diseño web tradicional no cuenta con un plan para realizar actualizaciones con frecuencia. Solo cuando se torna obsoleto es que se decide hacer cambios y solo entonces nos embarcamos en un nuevo proceso de rediseño desde cero.oldwebsite.gif

Esto significa que estamos ignorando la gran oportunidad de tener un vendedor principal que mantenga a nuestros usuarios  informados de las novedades de la empresa y sobretodo otorgue valor a través de la entrega de contenidos interesantes y actualizados.

 

Problema 3: Exponemos a nuestros clientes a grandes riesgos

Sin desarrollo de objetivos claros, buyers personas y journey maps, realmente no existe conciencia de cómo exactamente el nuevo sitio web va a impactar el negocio.

Y todo ese análisis es precisamente la base para desarrollar una arquitectura de información detallada que nos permita estimar correctamente el tipo de web que se requiere, la cantidad de vistas de diseño y el tiempo que tomará el desarrollo. Obviar – o no dedicar el tiempo necesario – en esta planificación, implica correr el riesgo de hacer entregas tardías y excedernos en tiempo y presupuesto.

Es decir, que la inversión inicial de nuestro cliente no fue asegurada y terminará haciendo un gasto superior y fuera de planificación.

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Solución: Hora de re-pensar el diseño web desde la experiencia del usuario

Para superar todo estos problemas, hay una mejor manera de diseñar un website y se llama Growth Driven Design. GDD, por sus siglas,  es una metodología que nos permite minimizar los riesgos antes mencionados, basados en lo que aprendemos de nuestros clientes y sobretodo apoyar la gestión de  nuestro equipo de marketing y ventas.

El Growth Driven Design implica colocar al usuario del sitio web como protagonista y por tanto todas las decisiones estarán centradas en este. El objetivo es ponernos en los zapatos del usuario, generar empatía y ver el mundo a través de sus ojos. Por esta razón es vital saber:

  • ¿Cuáles son sus metas y desafíos?

  • ¿Quiénes son?

  • ¿Qué problema están tratando de solucionar?

  • ¿Cómo el website puede ayudarlos a superar su problema?

A partir de estas variables, establecemos metas de lo que queremos lograr y cómo el diseño del sitio web tendrá repercusión en su negocio y usuarios.

Implementado Growth Driven Design no tenemos un diseñador tomando todas las decisiones. Es el cliente quien aporta sus ideas, en conjunto con el equipo de diseño, para obtener un Wishlist, que es la recopilación de todas las ideas que surgen de las conversaciones y sesiones sistematizadas con el cliente y los involucrados en su diseño y contenido.

De esta lista, priorizamos y tomamos solo el 20% de las ideas que puedan generar el 80% del impacto. Evaluamos la capacidad de ejecución en función de tiempos, recursos disponibles, presupuesto; así como la probabilidad de que la información o funcionalidad mejore considerablemente la experiencia de usuario en nuestro sitio web. No nos preocupamos por tener un website perfecto que lanzar, sino por tener lo que realmente nos dará más resultados y luego ir aprendiendo de los mismos usuarios.

Gracias a estas conversaciones para lograr esta lista priorizada, el equipo de diseño tiene un entendimiento más real y profundo de las necesidades del usuario, que culmina en el análisis y definición de una arquitectura de información detallada y wireframes que agilizarán la validación con el cliente y el proceso de desarrollo.

Con estos insumos, podemos pasar a un proceso de diseño y desarrollo, que culmina con el lanzamiento del nuevo website. Pero no nos quedamos ahí. De hecho, este es apenas el comienzo. Desde el primer día, empezamos a recopilar información real sobre los usuarios para iniciar un proceso de mejora y crecimiento continuo.

La metodología GDD nos propone establecer una jerarquía para lograr la mejora continua. La jerarquía del sitio web garantiza que el equipo sepa exactamente dónde enfocar sus esfuerzos en función del escenario en que se encuentra el sitio web, para eso debemos seguir estos pasos

Audiencia:  El objetivo de este paso es tener un flujo constante y predecible de usuarios, para poder tener feedback real necesitamos usuarios nuevos probando nuestro website.

 Valor:  Queremos que los usuarios estén felices de haber encontrado lo que buscan, por lo tanto debemos asegurarnos de que el contenido de nuestro website es importante y no una distracción.

Usabilidad: No solo basta con tener una audiencia llegando de forma orgánica o generar valor para los usuarios, también debemos asegurarnos de que ese valor sea intuitivo y  fácil de encontrar.

Optimización de la tasa de conversión: El objetivo es eliminar todos los puntos de fricción entre el paso inicial  y el paso final del  embudo de conversión.  De esta manera conducimos a los usuarios hacia el objetivo con la menor cantidad de problemas posibles.

Stickiness: La idea es tener una página a la  que los usuarios siempre quieran volver, para esto debemos asegurarnos de tener información nueva que mostrar para darles un motivo de regresar.

 Personalización: En este paso debemos tratar de adaptar la experiencia para cada tipo de usuario que llegará a nuestra página con diferentes backgrounds y necesidades.

Activos: Los activos pueden ser, el blog, el seguimiento social o lista de correos. Esos activos se conseguime creando contenido que los usuarios estarían dispuestos a pagar pero se lo damos gratis. Al final todas estas cosas son las que le suman valor al equipo de marketing.

Promoter: El paso del promotor consiste en que cada persona que complete una acción deseada haga que otra persona complete esa misma acción. Si han usado un activo, ¿cómo hacemos que esa persona le diga a otras personas sobre ese activo?, Si han visitado una sección en nuestro sitio web y han disfrutado del contenido y del valor encontrado en él, ¿cómo conseguimos que lo para que lo compartan con alguien más? ¿Cómo conseguimos que una persona sea un promotor de las cosas en las que hemos estado trabajando?.

 

Una de los grandes desafíos a los que nos enfrentaremos, es que tendremos mucho en qué pensar: cómo cambiar colores, el estilo o agregar nuevas funcionalidades. Para solucionar esto, creamos un roadmap que no solo servirá para organizar las ideas, también para medir los avances y saber si vamos por el camino correcto.

 

¿Ves la diferencia?

¡Está más que claro! Es tiempo de empezar a visualizar tu sitio web como tu principal activo digital y  sacarle el mayor provecho, alineando tu estrategia de marketing y ventas, con una metodología que te permita reinventarte permanentemente y crecer.

 

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